Corren malos tiempos en amplias zonas del planeta, con cada vez menos acceso al agua de calidad. Los acuíferos cada vez disponen de menos cantidad. Las reservas se van agotando, debido sobre todo, a la insostenibilidad del modo de vida occidental. En nuestras manos está el intentar hacer un uso más racional del agua, y ahora que estamos en julio y  “aprieta” el calor debemos poner en práctica ciertas técnicas que nos ayudarán a ahorrar agua.Agnieszka K.
Seamos sinceros, los hortelanos plantamos todo tipo de plantas, cada cual menos adaptada a nuestro clima local (experimentar). Además queremos que nos den muchos frutos, con lo que forzamos bastante ciertas plantas. Algunas veces esto significa utilizar bastante agua para ciertas plantas concretas. Esto ya nos “echa por la borda” el concepto de la xerojardinería, donde su idea básica es utilizar plantas locales y bien adaptadas al medio.
Pero existen numerosas técnicas que harán que el consumo del agua se reduzca y sea más responsable:

La 1ª técnica de ahorrar agua, es la más básica

el sentido común. Si sabemos que ciertas plantas (por su época de siembra o características) no necesitan mucha agua, no hace falta regarla, con lo que ahorramos agua y además evitamos ciertas enfermedades que genera la humedad excesiva en nuestras plantas y en el suelo.

lluvia
La 2ª propuesta, técnicas que mejoran la capacidad de retención del agua por parte de la tierra.

Antes de seguir, quiero explicar que el uso de abonos de síntesis química provoca en el suelo la pérdida de capacidad de retención de agua. También los abonos nitrogenados causan desorden del Ph del suelo. Provocando la muerte de la vida microscópica, tan importante para la fertilidad y el equilibrio natural del suelo.
La capacidad de retención del agua en los suelos, en principio, viene dada por la textura del mismo. Los suelos arcillosos tienen una mayor capacidad de retención de nutrientes y el agua. La arenosa en cambio, tiene una capacidad muy baja, así que habrá que prestarles más atención. Recordamos que no hay suelos limosos, ni arcillosos, ni arenosos, simplemente son una combinación de todos los materiales. Según la fracción que domine los vuelve de una textura u otra. Cuando no domina ninguna fracción concreta, se suele decir que el suelo presenta una textura franca. Si queréis saber cómo es vuestra tierra, podéis utilizar esta sencilla técnica que expone una amiga en su web.

Existen pocas maneras para cambiar la textura de la tierra. Una manera es traer tierra de una textura diferente, algo cara, costoso y poco ecológico, sinceramente, pero algunas veces no existe otra solución para empezar con buen pie el jardín o huerto.

suelo del bosque en otoño

suelo del bosque

Otra manera (y la de más sentido común, 1ª propuesta) es utilizar compost. La materia orgánica tiene la facultad de mejorar la capacidad de retención del agua y los nutrientes por parte de los suelos, independiente de la textura que tengan. Por eso en HuertoGuerrilla.com lo consideramos tan importante y estamos elaborando esta guía básica para animaros a producirlo.

La materia orgánica aporta humedad a los suelos y mejora la estructura del suelo. Debemos utilizar compost maduro o lumbricompost (humus de lombriz). El material deberá estar descompuesto en su totalidad por microorganismos, debe ser negro y tener un olor a tierra mojada o bosque.

Hablando del volteo de la tierra, arar la tierra superficialmente (menos de 25cm) es cierto que produce un cambio en la estructura del suelo, provocando que se rompa la capilaridad del agua y evitando que se evapore al sol. Pero tiene el inconveniente de permitir una mayor aireación en la capa superior, pudiendo tener mayor pérdida de agua en periodos de mucho aire. Nosotros recomendamos arar superficialmente, si a continuación se protege el suelo con acolchado ( en el siguiente punto hablaremos de esta técnica, y más adelante tendremos un tutorial para aprender ha realizarlo).
Los arados que voltean completamente la tierra son totalmente desaconsejables, puesto que rompen la vida de los microorganismos que se encuentran en esa capa superior de 25cm. Al voltearla pierde efectividad y se ralentiza el proceso de nutrición.

La 3ª  son técnicas de protección del suelo.

una fresa con acolchado de paja

acolchado de paja

Dejar los suelos completamente desnudos y a la intemperie, tanto en verano o en invierno, es muy negativo para mejorar las características del suelo que hacen que retenga mejor el agua. Es indispensable proteger el suelo de los cultivos con acolchado o “mulching”, una técnica que trata de cubrir los suelos con materiales diversos (de los que hablaremos más adelante). Los acolchados además de ocultar el suelo y evitar la germinación de otras hierbas adventicias, también pueden aportar nutrientes. Un inconveniente destacable del acolchado es que es un escondite ideal para babosas y caracoles, por lo que mucho ojo con las plantas más jóvenes. Puedes ver como hacemos acolchado de paja nosotros en este artículo.

Los acolchados pueden ser materiales de origen orgánico como inorgánicos.
Con material orgánico tiene una desventaja en zonas de poca lluvia, por “robar” el agua de lluvia para su propia absorción. Pero tiene la gran ventaja de aportar materia orgánica. Por ejemplo la paja, papel o cartón son perfectos para aumentar el número de nuestras queridas amigas las lombrices, que airean y nutren nuestra tierra con su humus. Si acolchamos con las enormes hojas de la fantástica consuelda rusa también aportará gran cantidad de potasio. Si acolchamos con lana o pelo animal aportaran nitrógeno entre otros componentes.

Como acolchados inorgánicos, podemos utilizar desde piedras a plásticos, siempre y cuando no dejen residuos contaminantes. Las piedras tienen el inconveniente de ejercer sobrepeso al suelo y que tenemos que retirarlas cada vez que tenemos trabajar sobre el suelo. Podemos utilizar arlita, vermiculita o perlita, que además de mejorar la estructura del suelo también se convierten en albergues de vida microbiana.

La 4ª, son los sistemas de riego adecuados.

El sistema de riego que elijamos va a influir directamente en nuestros gastos de agua (en este articulo de la serie Iniciación al huerto urbano, explicamos los métodos más frecuentes)
Según el consumo o el método;
El riego por inundación (con manguera o regadera), es indudablemente el que más agua consume, debido al caudal que debe mantenerse.regando con regadera
El sistema de goteo localiza el agua de riego donde lo necesitamos, y va de manera progresiva dándole tiempo de absorción a la tierra. Es el que menos agua consume, sacándole el máximo provecho.
El sistema de aspersión también consume bastante agua. Y aunque sea el más parecido a la naturaleza, moja las hojas días de calor, pudiendo dañarlas.
Suele pasar que algunas plantas concretas toleran un modo de riego mejor que otros, pero en los jardines o huertos urbanos debemos generalizar y buscar el método que se adapte mejor a nuestras condiciones y necesidades tanto nuestras como de la zona donde vivimos.

La 5ª y última, una curiosidad.

existe una técnica que yo nunca he usado, pero me parece muy curiosa, utilizar hojas de opuntias secas al pie de las plantas. Estas hojas tienen la capacidad de absorber varias veces su peso en agua. Dicen que es un buen recurso para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua en el suelo.Me lo comentó un “granjero verde” y me queda pendiente de probarlo.

¿Te parece que están todas? Aquí exponemos razones y algunas técnicas para ahorrar agua, pero seguramente conoces alguna otra, así como ventajas y desventajas de ellas, asi que anímate a comentarlas para completar esta lista y animar al ahorro de agua en nuestros jardines y huertos.