Saber si las plantas son seres inteligentes es una pregunta que se hace el ser humano desde hace tiempo. Y todavía a día de hoy no se ponen de acuerdo los científicos sobre el tema. Quizá sea porque intentamos ver una inteligencia como la nuestra (la de los animales) basada en el sistema nervioso. Y tienes que tener en cuenta que las plantas carecen de él. Así que si existe inteligencia en las plantas será muy diferente a la nuestra. Como dice Stefano Mancuso en la entrevista que le hacen en el programa Redes (podrás verla más abajo).

Si no somos capaces de ver una inteligencia diferente a la nuestra, ¿Cómo vamos a encontrar inteligencia en otros planetas?

abeja en flor blanca, manzano.

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Stefano Mancuso (ingeniero agronónomo doctorado en Biofísica) es profesor de la universidad de Florencia, y tiene un equipo que trabaja en el laboratorio de Neurobiología Vegetal. Allí han hecho (y siguen haciendo) cientos de experimentos. Afirman que las plantas tienen sensibilidad y se comunican, mostrando comportamiento social, entre otros muchos descubrimientos.
Pero quizá sea nuestro enfoque único. La mirada simple de buscar lo más parecido a nosotros. Queremos ver a las plantas moverse, dormir, defenderse, hablar….

Pues a lo largo de este artículo se exponen muchos de los estudios y las conclusiones a las que han llegado estos científicos. Y al final del mismo tomas una decisión sobre la inteligencia de las plantas, ¿Te parece? Pues vamos.

El movimiento de las plantas.

Claro que las plantas de mueven. Para los lectores más huerteros el ejemplo más claro y común es el girasol. Esta planta orienta sus flores siguiendo al sol, mediante giros de su propio tallo. En el artículo del girasol se explica más a fondo esta y otras curiosidades de la planta. Léelo en El girasol, el gigante de huerto. Este movimiento lo realiza para aprovechar al máximo los rayos solares. No es la única planta, hay más ejemplos.

En la huerta se pueden ver también muchos movimientos de plantas. Al sembrar las judías o las calabazas, se pueden ver como trepan día a día.

Otro tipo de movimiento de las plantas, son los movimientos por la necesidad de dispersar sus semillas y esporas, para la supervivencia de la especie. Como ejemplo más alucinante la Rosa de Jericó (Anastatica hierochuntica). Además de ser una auténtica superviviente, para esparcir sus semillas, se abre cuando toca el agua y el viento hace su trabajo.

Te dejo un video para que veas como dispersan sus semillas ciertas plantas. No te pierdas como lo hace el Pepinillo del diablo (Ecballium elaterium L). Explosivo!!

Después de verlo, ¿Te queda alguna duda del movimiento de las plantas?

Si quieres hacer la observación con niños, te aconsejo conseguir la famosa mimosa púdica o una planta insectívora. Verán el movimiento rápido y se quedarán alucinados.

La comunicación de la plantas.

Mancuso y su equipo han hecho experimentos para encontrar indicios de comunicación en las plantas. Y han descubierto que las plantas se comunican por medios muy sofisticados. Estos son algunos de ellos:

  1. Las puntas de las raíces emiten sonidos (como una especie de “click”). Pero todavía no está muy claro como se produce.
  2. Las raíces muestran un comportamiento organizado, como los enjambres de las abejas. Esto hace presuponer que los apices radicales (el extremo de cada raíz) de cada planta se comunican con las demás.
  3. También han demostrado que se comunican con los más de 3000 compuestos orgánicos y volátiles que producen. Los equipos de investigación de Mancuso, conocen bien por lo menos uno de ellos. Saben cuál es la sustancia que dice “tengo problemas”. Este aviso, permite a las demás plantas producir moléculas químicas capaces de hacer sus hojas más toxicas o indigestas para el insecto que ataca. A esta segregación de compuestos se le ha puesto el nombre de alelopatía. Y no solo sirve para comunicarse, también para defenderse, controlar otras especies…. En HuertoGuerrilla.com tenemos un artículo bastante completo. Si te pica la curiosidad, puedes leer la alelopatía, aprovéchate de sus beneficios.

El oído.

Las plantas no tienen oído externo, así que no escuchan como los animales. Pero si tienen células por todas partes que captan las vibraciones de su entorno. Se puede decir que escuchan con todo el cuerpo. En los experimentos han demostrado que las frecuencias bajas (de 100 a 500Hz) favorecen el crecimiento de la planta y sus raíces. Y frecuencias más altas tienen efecto inhibidor.

girasol

girasol

El olfato de las plantas

Las plantas no huelen (o de momento ningún experimento ha demostrado que lo hagan como nosotros). Pero si son capaces de detectar agua. También nutrientes, campos electromagnéticos y componentes tóxicos, tanto del aire como de la tierra. Cuando detectan tóxicos, su reacción, la mayoría, de los casos es evitarlos.

Las plantas sienten dolor.

El dolor es una estrategia muy eficaz para animales que están en movimiento. El dolor provoca la huida y salvar la vida. Las plantas viven en otra realidad, la inmovilidad.
Esto les ha obligado a desarrollar la resistencia pasiva ante ataques. El cuerpo está construido como si fuera una colonia. Cada parte es importante, pero ninguna imprescindible. Muchas plantas pueden perder hasta el 90% de su masa foliar y crecer desde un pequeño núcleo.

Pero ahora, después de estos ejemplos puedes pensar:
OK, de acuerdo, las plantas son seres más vivos de lo que pensaba pero….de ahí a hablar de….

La inteligencia de las plantas

Es igual demasiado…

La inteligencia se define como: la capacidad de dar respuesta a problemas.

Si nos ceñimos a esa definición, hay ejemplos de sobra para afirmarlo.

Las plantas toman decisiones muy sofisticadas, y son capaces de producir productos químicos específicos ante circunstancias concretas. Son capaces de manipular a otras especies y animales. Así consiguen dispersar sus semillas y su polen, asegurando su supervivencia. Existen cientos de ejemplos.

Un ejemplo curioso del que habla Stefano Mancuso en una de sus entrevistas es el de los citrus. Género de los naranjos y limoneros. Estos sienten la presencia de los polinizadores y segregan una dosis de cafeína en el polen de sus flores. Con esto ayudan a las abejas y demás insectos a cargar con su pesado polen, y a trabajar más duro para ellos.

abeja cogiendo polen de una flor amarilla

abeja “jugueteando” con el polen.

Y estos son algunas de las investigaciones de la neurobiología vegetal, que están enseñando al mundo otra manera de ver las plantas y la naturaleza. Ahora ya decide tú si crees en la inteligencia de las plantas.

Si quieres conocer hallazgos del equipo y de otros científicos, se han resumido en el libro: Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal. Escrito por Stefano Mancuso y Alessandra Viola y editado por Galaxia Gutenberg. Y el último libro de Mancuso: El futuro es vegetal tambien de edic. Galaxia Gutenberg.

Y para finalizar te dejo una interesantísima charla de Stefano Mancuso en Ted. Y también la entrevista que le hacen en el programa de Redes de tve2. Tienes que verlas, son realmente interesantes y te sorprenderán.

Y acuérdate de compartir este artículo en tu red social favorita.

La entrevista del programa Redes:

Y la charla de Stefano Mancuso en Ted, espero que te guste.

Y si necesitas más material, te dejo una entrevista al filósofo Paco Calvo, donde reflexiona sobre la neurobiolgía vegetal y la inteligencia de las plantas. Aquí la tienes.